El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un virus que ataca el sistema inmunológico y conduce al SIDA.
La transmisión del VIH puede ocurrir a través del contacto sexual o el compartir agujas, y no existe cura.
Sin embargo, con la ayuda de la terapia antirretroviral (TAR), el virus puede ser controlado y su progresión al SIDA puede ser ralentizada.
Los síntomas del VIH varían dependiendo de la etapa de la infección. En las primeras etapas, algunas personas pueden no tener síntomas, mientras que otras pueden experimentar síntomas similares a los de la gripe dentro de las primeras semanas de la infección, incluyendo fiebre, fatiga, dolor de cuerpo y ganglios linfáticos inflamados.

A medida que el VIH avanza hacia el SIDA, el sistema inmunológico se daña gravemente y es incapaz de combatir infecciones y ciertos tipos de cáncer.
El SIDA es la etapa más avanzada de la infección por VIH y puede causar diarreas crónicas, fiebre, pérdida de peso y el desarrollo de ciertas infecciones y cánceres que ocurren porque el sistema inmunológico está debilitado.
Para prevenir la transmisión del VIH y ralentizar su progresión, es importante que las personas que están en riesgo se hagan pruebas regularmente y practiquen sexo seguro. El diagnóstico y tratamiento tempranos pueden prevenir que el virus avance hacia el SIDA y permitir que las personas con VIH vivan vidas largas y saludables. Al tomar estas medidas, podemos reducir el impacto del VIH / SIDA en individuos y comunidades y, en última instancia, poner fin a la pandemia del VIH / SIDA.
La significación exacta de las abreviaturas son:
SIDA: Síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
El SIDA es un término que se aplica a las etapas más avanzadas de la infección por VIH.